Empezamos el 2025 y todo indica que será igual o peor que el año pasado…Y no hay que ser Hayimi ni ningún vidente para saber que nada bueno pasará este año. Los mafiosos y golpistas que usurparon el poder el 7 de diciembre del 2022 fueron transparentes desde el primer día; masacraron al pueblo, criminalizaron la protesta, torcieron la legalidad y recobraron privilegios que sentían amenazados. Pisotearon la voluntad popular y ahí están atrincherados en sus cargos pese que el 95% del país los rechaza. Nada bueno saldrá mientras sigan en el poder.
En el Ejecutivo, tendremos a Dina Boluarte haciendo más de lo mismo; desplegando incapacidad y frivolidad, gozando de la traición con joyas y viajecitos. El gabinete mantiene ministros como Morgan Quero llamando ratas a la gente en Educación o el mafioso de Demartini repartiendo carne podrida a los estudiantes desde el Ministerio de Desarrollo e inclusión Social. Todos bien blindados por un, Congreso que se olvidó de las censuras que aprobaba cada dos semanas para boicotear el gobierno de Pedro Castillo.
En el Congreso, tendremos la misma camarilla que literalmente convertido el parlamento en un burdel, contratando prostitutas en el despacho de la presidencia del poder legislativo. Algunos piensan que este año el Congreso vacará a Dina Boluarte, pero en realidad no tienen incentivos para hacerlo. Ella duplicó el presupuesto del parlamento para asegurar todas las gollerías de los congresistas y nadie quiere hacerse cargo del desastre. Las elecciones del 2026 empiezan a cobrar centralidad y varios congresistas ya se anuncian como “presidenciables” o piden el voto como senadores.
Todo indica que los problemas del país seguirán; más inseguridad con robos y extorsiones, más pobreza, aunque se maquillen los indicadores, y seguro más maniobras para controlar el proceso electoral del 2026, inhabilitando potenciales candidatos con juicios y sanciones.
El año 2025 marca el inicio de la carrera presidencial en Perú. En abril se determinará cuáles son los partidos inscritos que podrán competir en los comicios generales de 2026. Iniciando el año, ya son más de 40 y es más que probable que quedarán habilitados unos 50 partidos políticos. Esa fragmentación no augura nada bueno en el campo popular. La elección sorpresa de Pedro Castillo en 2021 ha favorecido la multiplicación de candidatos y la aparición de caudillos desconocidos hasta en su casa. La llegada del profesor a la presidencia no era un accidente, sino el resultado de un arduo trabajo de varios años recogiendo el país como sindicalista y luego como candidato. Los esfuerzos de unidad en base a unos principios y elementos programáticos comunes serán fundamentales para impedir que la repartición del país en mano de grupos mafiosos siga su curso.
Mientras tanto, los ultraliberales en el poder, envalentonado por las victorias de Trump en Estados Unidos y Milei en Argentina, seguirán usando el control que tienen de varios sectores del Estado para impedir partidos o inhabilitar candidatos que podrían dañarles la fiesta.
El 2025 es un año clave y decisivo. Es el inicio de la batalla para refundar la Patria.
La Línea