Jose Jeri: chifas, negocios y geopolitica – La Línea

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A fines del s. XIX Perú recibió una masiva migración china, llegaron principalmente a partir de 1849 para suplir la escasez de mano de obra tras la abolición de la esclavitud. Trabajaron en condiciones de servidumbre en la construcción de infraestructura y la extracción de guano en las islas. La integración de esta comunidad enriqueció la diversidad nacional y nos legó el chifa: una comida fusión sinoperuana servida en restaurantes que se extienden por todo el país.

Hace unas semanas, el presidente encargado José Jerí protagonizó un escándalo por frecuentar conocidos chifas de Lima. Encapuchado y con lentes de sol, Jerí apareció en sendos videos acompañado de empresarios chinos que resultaron ser proveedores o licitantes del estado. Ante el escándalo, y los vídeos que se multiplicaban con distintos empresarios chinos, Jerí se excusó diciendo que sólo comía con amigos. Pero conforme se complejizaba el caso, las explicaciones del presidente sonaban más falsas. Hoy todo parece confirmar que los chifas de José Jerí eran reuniones de negocios, algo que no ha pasado desapercibido en un contexto de máxima tensión geopolítica

Un don nadie en Palacio; prontuario y presidencia de José Jerí

Antes de convertirse en presidente tras la destitución de Dina Boluarte, Jose Jerí era un opaco congresista que llegó al parlamento como representante de Lima con apenas 10 mil votos. A los 37 años vivía todavía en la casa de sus padres, con una evidente obesidad.

Respaldado por su partido Somos Perú, José Jerí consiguió acomodarse bien en el Parlamento y logró presidir la Comisión de Economia y Presupuesto, una de las más importantes. Sus apariciones públicas se incrementaron y también las denuncias por peculado y enriquecimiento ilícito. Según han declarado algunos empresarios en el juicio que sigue la Fiscalía, el actual presidente actuaba como un lobista bien remunerado. Para colocar un proyecto de ley en comisión, Jerí habría cobrado 100.000 dólares. Y si lograba que la ley se aprobara en el pleno del hemiciclo, el empresario debía pagarle 200.000 dólares adicionales como “bono de éxito”. La Sociedad Nacional de Industrias lo orientó en la redacción de la infame Ley de Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), que otorga al sector privado la administración de territorios exonerados de impuestos. Con este sistema, Jerí compró un apartamento de lujo en Lima además de dos casas de playa… y de paso se realizó una operación de banda gástrica con el seguro del congreso.

Como si estas denuncias fueran poca cosa, una de sus colaboradoras denunció a Jerí por violación sexual. La joven afirmó que el entonces congresista colocó sustancias tóxicas en su bebida antes de abusar de ella. Sorpresivamente la denuncia se archivó días antes de ser juramentado en la más alta investidura nacional. También se actualizaron sus redes sociales y el mandatario dejó de seguir cerca de 300 cuentas pornográficas.

Conociendo ese prontuario delictivo, el Congreso nombró a José Jerí presidente, burlándose otra vez de la voluntad popular. Desesperados por mantener el poder, la clase política y sus medios de comunicación se empeñaron en presentar a Jerí como un joven presidente dinámico y sensible. El sector empresarial festejó la llegada de su mejor lobista a la presidencia y le brindó su respaldo. No se percataron que el tablero se había movido.

Perú en el tablero geopolítico, o con ellos o conmigo

Los últimos acontecimientos pusieron en evidencia que Perú está en una encrucijada. Al nivel político y militar, el país está sometido a Estados Unidos. El ejército de Washington ocupa el territorio con la autorización de las autoridades locales y la política antidroga la decide la DEA. Desde hace tres años, Perú abandonó sus nexos militares con Rusia para acercarse de la OTAN. La embajada gringa se reúne frecuentemente con las altas autoridades del Estado mientras que el Congreso se convirtió es una simple caja de resonancia por los asuntos geopolíticos que se deciden Washington.

La paradoja es que, al mismo tiempo China se consolidó como el primer socio comercial del pais. Particularmente en los sectores de minería, energía e infraestructura. Tres ambitos que Estados Unidos consideran vitales y que ya no están dispuestos a compartir en lo que designan como su patio trasero.

Obnubilado por el poder que le cayó del cielo gracias a sus colegas congresistas, José Jerí no supo leer el tablero geopolítico. Como pequeño mercader de la política, no se enteró que la nueva Estrategia de seguridad nacional de Washington contempla negar “a los competidores no hemisféricos la capacidad de (…) poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio” (página 16).

Todo indica que el lobista José Jerí tenía articulada una red con varios empresarios chinos a los cuales vendía sus talentos. El 30 de diciembre de 2025, el mandatario designado invitó a varios empresarios chinos a un concierto privado en Palacio presidencial. Entre los invitados se encontraban Zhihua Yang, vinculado a la construcción delproyecto hidroeléctrico Pachachaca 2. También estuvo Ji Wu Xiaodong, investigado por tráfico ilegal de madera y que, a pesar de contar con arresto domiciliario, ingresó en tres ocasiones al Palacio de Gobierno. En la lista figuraban también Jingyu Li y Dai Yanpei, representantes de la empresa China Road and Bridge Corporation Sucursal Perú, firma que en 2025 obtuvo contratos millonarios en el sector salud y en la infraestructura vial del país.

No se sabe con certeza si fue por una llamada de la embajada o del mismo Marco Rubio que José Jeri se enteró que algo se había movido en el tablero geopolítico. De un día para otro vetó a los empresarios chinos del palacio presidencial. Y así empieza el escándalo, o mejor dicho la advertencia.

Vigilado por Washington, José Jerí no tiene otra opción que rendir cuentas a sus socios chinos disfrazado y escondido. En adelante las reuniones se sostuvieron en un conocido restaurant chifa o en un mercado del popular barrio chino de Lima. A los pocos días, los medios de comunicación difundían videos de sus encuentros iniciando una virulenta campaña mediática contra el sector empresarial chino en Perú.

¿Cómo llegaron estos videos a los medios de comunicación? Algunas fuentes hablan de un ajuste de cuenta doméstico de empresarios peruanos que desplazados por sus pares chinos optaron por vengarse. Sin demeritar esta teoría, no podemos obviar la mano de la embajada de Estados Unidos que con sus fuertes vínculos con el mundo de la seguridad en Perú determino la publicación de los videos de vigilancia que mostraban a Jeri.

Como ya es costumbre nacional, congresistas de diversas agrupaciones presentaron una moción de vacancia para retirar a Jerí de la presidencia que todavía no cuenta con los votos correspondientes. Sin embargo, frente a la presión mediática y geopolítica, el ministerio el Ministerio de Energía y Minas puso fin al contrato con el empresario Zhihua Yang por la construcción de del proyecto hidroeléctrico Pachachaca 2.   

Lo que ocurrió en Perú es una advertencia a todos los países de la región que se convirtieron en cajas de resonancia de Washington al mismo tiempo que dependen económicamente de China. Argentina, Chile, Ecuador, y ahora Bolivia debería mirarse en el espejo peruano. Los Estados Unidos van con todo para aplicar su estrategia de seguridad y expulsar a China de lo que consideran “su hemisferio”.  Por lo pronto en Perú, lograron ganar una batalla y recordaron al mandatario que no puede jugar a dos cachetes.

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